23 de febrero de 2010

Filippo, Felipe, Phillippe, Phill...

Sus ojos negros, profundos como la más oscura noche, parecían brillar con el fuego del alma perdida, contrastando la nacarada y pálida tez de su piel.

Oculta tras su apariencia sobria, una gabardina tan negra y larga como su cabellera.

Prefería ostentar de su cultura, de la sabiduría adquirida con el transcurso del tiempo, devoraba con ansias los libros de historias, leyéndolos cual cuentos infantiles y reía cada vez que recordaba cómo habían sucedido realmente las cosas y cómo las deformaba, a su favor, quien escribía el relato de turno.

Memoria implacable, sin embargo, por alguna extraña razón, se mezclaban sus pensamientos al recordar la vez en que, vagando entre la vegetación, intentó ayudar a esa extraña y atractiva mujer, de cabello rojo como el fuego, que expresaba con su mirada todo lo que su mutilada lengua no le permitía. Faltaban piezas a este rompecabezas, quizás por ello se deleitaba armando miles y miles de estos juegos, buscándole sentido al propio, al momento de su muerte y nacimiento, recordaba el abrazo, la sensación de angustia y agonia, la sed.. la aniquilante necesidad por seguir bebiendo la sed que manba del brazo de esa mujer.

Noche tas noche, vaga su mente por aquella época, el momento en que ella se fue, perdida entre la venganza y la mirada fija hacia el horizonte, cada vez que levantaba el sol y debia cesar su infinita búsqueda. Nunca supo Philippe que buscaba aquella mujer, solo recuerda los zafiros con los que le miraba y el fuego de su cabello.

Mantuvo ese fuego cada día del resto de su existencia, en homenaje a quien le hizo ver el mundo de esta nueva manera, despertándolo a la placentera oscuridad, al conocimiento de la vana mortalidad de esos pobres ignorantes que se jactan de estar vivos, sin saber que hacer con esa vida.

Se deleita cada noche, con los placeres, mundanos, espirituales. Mezcla de sabio, filósofo y vago, andando de poblado en poblado, saciando su infinita sed de sangre, divina sangre que calma su garganta y apacigua sus sentidos.

Es él quien me ha mostrado la belleza oculta en la oscuridad, quien me dice cariñosamente "Darkness" en lugar del nombre que me dieron mis padres, nombre que he decidido llevar conmigo mientras tenga a Phillipe, durmiendo, cerca de mí, cada día y compartiendo conmigo cada noche... hasta que mis días sean oscuros, transcurriendo entre caminos bajo la luna y las sombras proyectadas por las luces de la civilización, y mis noches comiencen al salir el sol, durmiendo plácidamente junto a él.

Ahora mismo, ha de estar rondándome. Lo sé porque se inserta en mi mente y sólo puedo pensar en él, estoy a oscuras y me siento calma y sin temores, su compañía me basta para alejar cualquier sombra. Me dio a conocer el exquisito sabor de la sangre fresca, tentación que surge en mí, sólo cuando está cerca, como ahora.

No logro dejar de pensar en esa copa, desbordante de rojo elixir.

Filippo, nacido de vientre romano, creció entre centuriones y pensadores greco-egipcios habitando las costas del Mediterráneo, el olor del mar le trae cierta nostalgia junto con la alegría de saber que, de no ser por salir de allí, jamás hubiese sido el nocturno y delicioso ser que es.

Al establecerse en Versalles, decidió cambiar su nombre a Phillippe, dice que va más con su estilo, de vestir lóbrego, sencillo, elegante, propio de un Europeo.

Se enoja si le digo Phill, pero lo hago sólo por ver como sus ojos brillan más de lo normal y luego poder contentarlo, con caricias y algo de mi propia sangre, hasta robarle una esquiva sonrisa. como si se tratase de un pequeño juego entre amantes. Eso ciertamente compartimos, el amor por la noche, por las maravillas que habitan y se despiertan en ella.

Me quedo embelesada con su mirada, profunda, intensa, hasta que una palabra me saca de mi trance y me invita a pasear entre tumbas, contándome la historia de las almas que alguna vez habitaron los ahora huesos y polvo, depositados 3 metros bajo tierra.

Divagamos a menudo, acerca del culto a la muerte que tienen la mayoría de los pueblos "modernos", y su falta total de sentido, al ser la muerte sólo el paso necesario para resurgir a la nueva vida, un escalón más que es preciso subir si se desea seguir andando.

Phillippe no se decide a abrazarme pues dice que aún no estoy preparada, que debo instruirme y estar lista realmente para el momento en que decida, por fin, llevarme por completo a su mundo. Creo que aún está analizando qué podría pasar con Kali la noche en que esto suceda.

Ha comprobado lo difícil que es controlarme bajo su influencia, quizás piensa que pueda llevarme a un estado más allá de cualquier razonamiento o simplemente no volver, decidiendo seguir lo que me dicta la "insanidad" de mis arrebatos de ira y deseo de acabar con el planeta entero, si es necesario, para que el mundo resurga como debe... Algunos hombres no merecen siquiera la oportunidad de vivir, dado que la desperdician de la manera más despreciable.

Ahí está, se asoma Kali... siento como Phillippe se aleja y Darkness con él. Percibo cada vez con mayor facilidad el cambio de actitud, entre Darkness y Kali, la serena oscuridad, apacible, y la implacable ira contra lo que no debe ser, según como Kali ve el mundo. Ella y Darkness tienen sus discrepancias, pero a la final suelen llegar a un punto intermedio, a un consenso de opiniones.

Quisiera que Phillippe entendiera que Kali es tan parte de mí, como Darkness, como Ithil. Espero que llegue pronto el día en que ciertamente pueda controlarlas a ambas, tanto como Ithil, en una sutil máscara que oculta mi verdadero rostro ante el mundo, pero no para él.

Phillipe se ha ido, Darkness con él, yo no soy de muchas palabras, prefiero las acciones, no soy de despedidas, las cosas deben hacerse de manera sutil o no, pero rápida y efectiva. Aquí termina este escrito.

De Darkness y Phillipe, que escriba ella, si es que se decide a salir del placentero sentimiento y calma que siente a su lado. Yo, necesito acción, movimiento, que la energía fluya, que el caos circule, colocando cada partícula de este universo, donde debe ir y en la corriente en que fluyen.


4:08 AM// 17/09/2006

Memories

Una prueba de mi estatura.. . soy más bajita que un frailejón :

Paramo de Piedras Blancas. Edo. Mérida


Pero a pesar de eso, conozco personajes interesantes =P :

Cruz de Milla. Mérida, Edo. Mérida

Inconclusa....

" Atado a un pasamanos a nivel de los codos, con una sensación de turbidez y sin poder recordar cómo habías llegado alllí o qué hacía en aquel lugar. Los sonidos le eran ajenos, su visión era borrosa al punto de no poder distinguir entre las manchas que danzaban frente a él. Un olor nauseabundo le impregnaba, sintiendo como toda esa porquería se pegaba a su piel, a su nariz, a sus labios.. así como antaño lo hacía el aire marino.... El mar, vendería su alma al primer postor a cambio de poder estar frente al mar en ese instante y no en el cuchitril en el que se encontraba ahora, donde la sensación de aprensión era intensa y el aire húmedo, enrarecido, señal de que se encontraba en una habitación pequeña y cerrada."

Así comenzó esa historia, escrita en un cuaderno y que ahora no sé cómo continuar. mis historias suelen surgir, como todas las historias, tras una fuerte motivación, por la necesidad de más que decir algo, gritarlo. Gritarlo fuerte y raudo hasta lograr que salga de mi esa sensación... es la necesidad de expresarme la que me mueve y cuando ya no encuentro ninguna otra manera de decir lo que siento o cómo me siento, es entonces cuando las palabras se apoderan de mi y escribo.

Mis historias son oscuras, crueles, a veces un poco sangrientas, porque son intensas, como la pasión, como la rabia, como el agotamiento. Es la misma intensidad que nos ataca cuando necesitamos decir algo y no podemos o no sabemos cómo, es la intensidad de la frustración, la ira y la tristeza.... Creo que es por eso que sólo escribo cuentos cuando estoy muy triste o muy molesta. Cuando estoy feliz, simplemente canto y eso no me causa la imperiosa necesidad de escribir.

Y es así como he desangrado a uno, empalado a otro, condenado a todas y cada una de los protagonistas de mis cuentos, cumpliendo ellos la poca valorada misión de sobrellevar el peso de una carga ajena

Cuento sin nombre (En el pantano)

Con su llegada todo se iluminó, aunque ahora apenas lograba distinguir sombras entre la bruma, era bastante la diferencia contra la profunda oscuridad que reinaba segundos antes en aquél lugar.

Caminaba pesada y lentamente, pues a cada paso que daba, debía desenterrar del barro sus pies, lo cual aumentaba su fatiga y la sensación de pesadumbre que le agobiaba.

Pero esa nueva luz lo cambiaba todo, de pronto parecía que el aire era ligeramente más fresco, distinto al olor putrefacto expedido por el pantano a los bordes del camino. Era un atisbo de esperanza para salir de ese laberinto sin comienzo ni final, en el cual nunca supo cómo entró, no encontraba como orientarse y mucho menos, la manera de salir de allí.

Claro, aunque los árboles aún parecían todos unos gemelos de los otros, iguales en cada rama, en cada hoja, ahora podía distinguir sombras entre ellos y guiarse por la dirección de las mismas, incluso, marcar algún tronco, detalle que minutos antes de nada hubiese servido, en la total oscuridad que reinaba en ese lugar no se lograba ver siquiera la noche.

La humedad comenzó a disminuir, sus pasos se tornaban ligeros al andar sobre un suelo más firme; el aire, cada vez más claro, le animaba a seguir hacia adelante. Sin saber exactamente a dónde iba se contentaba con seguir la luz, con tal de salir de ese maldito abismo en el que no pasaba ni el tiempo ni cambiaba el espacio, donde la vida parecía haberse detenido.

Adelante -pensó- ¿hacia dónde es adelante, qué me espera ahí, a dónde me guía esta luz? Pensaba sin descansar, sin detener la marcha por temor a que la luz de pronto se marchara tan repentinamente como llegó.

- ¿De dónde vino esta luz, inesperada, que parece llamarme con una voz suave? ¿hacia dónde me llevará? No me importa, con tal de salir de este sitio.

Estaba determinado a escapar de una vez por todas, ya había perdido la noción del tiempo que llevaba allí, sus recuerdos habían sido borrados, no, sustituidos y sólo recordaba lo oscuro, los pies enterrados en el fango, la neblina, el olor nauseabundo que le rodeaba. No importaba a dónde lo llevaran o quién lo hiciera, siempre que fuera lejos de allí.

Precisaba salir de ese lugar condenado por los dioses, de ese pantano lóbrego y frío, que le robaba el alma un poco cada vez; al mismo tiempo, sentía como la luz le devolvía la vida, quizás por eso la seguía sin pestañear, quizás porque creía escuchar una voz que provenía de ella, no importaba mientras lo libraran de esa pesadilla.

Con el paso ya más ligero y decidido, se encontró de pronto frente a sí una barrera invisible e infinita, tan extensa que no lograba distinguir sus bordes. Chocó repentinamente contra la misma y sintió en ese momento un escalofrío como el que jamás sintiera en su vida, la sensación de chocar con un muro glacial e indiscernible, un inmenso espejo.

Se percató cuando vio su propia imagen frente a si, la ropa gastada, raída, húmeda; los brazos enmohecidos y sucios de tanto arrastrarse entre el fango. Enseguida pensó en la luz que lo había guiado hasta allí… SU luz ¿era tan sólo una ilusión acaso?, desesperado, con las manos prendidas de su sien, giró en redondo, buscando el origen de aquella cautivadora luz que le prometía paz, salida, esperanza.

Cayó de rodillas, las manos, tapando su rostro, no lograban evitar que las lágrimas escaparan de entre si. Gritó, con un gemido de dolor, desgarrante, como quien siente que encontró lo que al fin buscaba y que la misma búsqueda produjo su pérdida.

Mirando al espejo, por fin logró ubicar el origen de la luz que tanto tiempo había seguido… provenía de una puerta entreabierta, justo en la dirección de la cuál provenía; si, ahora podía distinguir en el pantano los caminos y orientarse, tenía 2 claros puntos de referencia, ese gélido espejo frente a el y la puerta, lejana, que había hasta ese momento, seguido estando abierta.

Su rostro se encendió, correría tan fuerte como sus piernas le dejaran hasta alcanzar aquella puerta. No más se levantó, cuando la puerta se cerró de golpe, dejando nuevamente todo en la más profunda oscuridad. El pantano nuevamente se convirtió en ese ente, que absorbía la vida de todo cuanto había dentro, le invadieron de nuevo la putrefacción, la desesperanza, perdió de nuevo el sentido del camino y tan sólo cayó, las manos y las rodillas aferrándose al lodo del suelo como si de la propia vida se tratara.

Al otro lado de la puerta, únicamente llegaron ecos de sus gritos, como sutiles gemidos de dolor, como murmullos que se perdían entre los muchos sonidos que provenían de allí. Eran, a fin de cuentas, los lamentos de un habitante más de la desesperanza, otro ser que inadvertidamente se alejó a si mismo de la salida que con tanto afán buscaba.


Esperanza Triste - Maricar Lavin
"Esperanza Triste" de Maricar Levin

10 de febrero de 2010

De Prismas y Borradores

Muchas veces tenemos la sensación de querer empezar de cero, es lo que llamamos "hacer borrón y cuenta nueva" con la vana ilusión de que todas nuestras circunstancias desaparezcan y se lleven con ellas todas las situaciones incómodas y que nos nos gustan de nuestra vida en ese momento em particular. Pero olvidamos algo importante, más que importante, imprescindible, diría yo, y es que somo el resultado de nuestras circunstancias, de las decisiones que tomamos al respecto, del camino que hemos decidio tomar en cada una de las encrucijadas por las que hemos atravesado a lo largo de nuestras vidas.

Visto así, el empezar de cero en cualquier momento es una suerte de metáfora y para algunos una ilusión, un argumento etéreo e inalcanzable, un ideal al mejor estilo del mundo con que soñara Platón... lo que si podemos hacer frente a esta necesidad de hacer un cambio drástico en nuestras vidas y borrar, como un huracán, todo lo que nos aqueja, es hacer un cambio radical en nuestra manera de actuar, de enfocarnos en como resolvemos las interrogantes de cada día, es decidir pensar de una manera nueva y sólo así, nos veremos como seres renovados. Al poder disfrutar de una nueva manera de ver el mundo tendremos, literalmente, un nuevo mundo frente a nosotros, lleno de mil posibilidades que antes estaban ocultas tras el velo de nuestro pesimismo

Hay una perosna en especial quien me gustaría que leyera esto, o que dicha pesona llegara por si misma a esta conclusión, que abrazara esta filosofía y esta forma de interpretar el universo que le rodea.

La magia de poder reinventarse, es, con mucho, la mejor estrategia que tenemos cuando no vemos salidas, o cuando el hastío nos envuelve, o cuando creemos que nos hemos equivocado tanto en la vida que perdimos el sentido de hacia dónde estábamos caminando.. Yo misma la he utilizado en las muchas ocasiones en que mi mundo ha cambiado sin mi permiso y me he visto en la necesidad de ajustarme o rendirme, y rendirme nunca ha sido una opción a considerar. Supongo que ha de ser por eso que creo fehacientemente que este cambio de perspectiva, más que funcionar, es como la ilusión óptica que parece un maravilloso acto de magia a quien no sabe cómo funciona.

Es necesario tan sólo un cambio de óptica.. una variación ligera del angulo con que vemos el mundo que nos permita percibir todo un arcoiris de nuevas opciones, apreciar con mayor claridad a las personas que nos rodean, lo que les ofrecemos, lo que nos ofrecen, y lo que realmente queremos hacer con nuestras vidas.

Es un poco simplista (aunque muchas veces funciona) el pensar que el fin último de la gente es "ser feliz" aunque la mayoría no tenga la más mínima idea de qué signifique ello.. bien sea que para algunos la felicidad radique en tener seguridad económica, una familia "estándar", alcanzar el éxito profesional, superar un problema importante de salud o simplemente vivir tranquilo sin mayores preocupaciones ocupándose del momento presente una y otra vez cada vez en cada uno de los sucesivos momentos presentes que conforman nuestras realidades.

Es esa la magia de los prismas, mostrarnos que un rayo de luz, es en realidad la cominación de muchos colores, algunos visibles, otros no, pero definitivamente nuestra realidad, esa a la que nos atamos tan fervientemente es mucho más de lo que decidimos que podemos ver... usar cristales de vez en cuando siempre nos recordará lo hermoso que puede ser el mundo si aprendemos a observas aquello que está oculto a simple vista.

A final de cuentas, es únicamente un ligero cambio de perspectiva, que se refelja en un cambio en nuestra forma de pensar, que a su vez afecta nuestra forma de actuar, y que finalmente nos ofrece una vida enteramente nueva, para finalmente poder decir, en lugar de "borrón y cuenta nueva" que se trata de "un nuevo inicio, una nueva vida, más parecida a la que realmente deseamos"