15 de abril de 2006

Reunión

Estaré siempre, en ese, el más profundo y oscuro rincón de tu alma. Allí donde tus demonios afloran, allí donde crecen tus ansias de volar, donde tus fantasías toman la forma de palabra escrita, en ese lugar en el cual se cumplen tus deseos y cobran vida tus sueños.

Mientras el tiempo sea tiempo y aún cuando deje de serlo, estaré esperando. Me sentaré junto a ella, nuestra más leal y fiel amiga, divagando en torno al temor que produce, riendo por la tontería que implica aferrarse a tan sólo una etapa de la vida, debatiendo las viscisitudes de los mortales, simples, volubles, endebles... mortales al fin.

Al llegar, te recibiremos con la sonrisa de siempre y el frío abrazo, junto a una copa de vino tan tinto como la sangre y recitando el libro de turno, para completar la velada eterna en la que mora.

Mientras tanto yo estaré allí, esperando por tí. Anhelando tu llegada, tu partida y tu regreso.

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