24 de agosto de 2009

En Remodelación

Hasta que encuentre nuevas ganas de escribir...

27 de julio de 2009

Se me dañó el calentador...

Me pregunto si aún leerás las entradas de este blog, las muy escasas entradas que logro colocar en esta nueva vida mía.

Hace tiempo que no me sucedía esto, intentaba dormir cuando me descubrí pensando en ti, y es que al parecer, han pasado ya ¿cuántos, 3, 4 años? y no te supero. Sigo pensando que eres mi hombre perfecto, con un sólo defecto: no sabes cómo lidiar conmigo cuando paso por una mala racha.

Hace siglos, te pedí que nos casáramos y nos fuéramos, aún hoy, si me lo preguntaras, te respondería que si, que me encantaría que eso sucediera. Tengo más que claro que has hecho tu vida y que estás feliz con ello, creo que debes saber cuán feliz me hace saber que estás bien y que estás cada día más cerca de tus sueños. Creo que soy lo suficientemente poco egoísta, para sentirme bien sabiendo que eres feliz aún sin mi.

No deja de sorprenderme este sentimiento, al que mal llamo Amor, porque es el único que me permite explicarme el hecho de que el afecto, el cariño, y todos los buenos deseos hacia ti que lo acompañan, sigan vigentes, tanto como se ama al mejor amigo, con ese con el que mi alma se conectaba al punto de sobrepasar límites físicos y temporales, algo casi tan ilusorio como la telepatía, también recuerdo que hablábamos de ello, seguros de que teníamos un nexo más antiguo que los años en esta vida, tan seguros como para afirmar que sería duradero.. duradero, porque el "siempre" es una ilusión, una extensión del aquí y ahora, del eterno momento que es el presente continuo y cambiante, como el agua del océano.

Pensando un poco en por qué destapé esta pequeña caja de Pandora en la cual guardo mis sentimientos hacia ti, se me ocurrió que debe ser porque me voy, este año o el próximo, y pensé que la segunda persona con la que me haría más feliz irme, sería contigo. Y me voy, porque me toca, porque se termina un ciclo y comienza otro, porque así es la vida, porque así lo deseo, porque sabía que eventualmente, ese viaje estaría en mis planes y sin derecho a retorno, a menos que sea de Vacaciones... Un viaje tan parecido a la muerte que será empezar una nueva vida, no de cero, pero casi eso.

Y resulta que de tanto no poder dormir, de tanto intentar aquietar los pensamientos que me rondaban, caí en cuenta de que aunque todo haya cambiado, las cosas que más me importan no lo han hecho, y que te extraño horrores aunque no sea capaz de conversar contigo más allá de dos oraciones sin que el piso se me derrumbe, y todo esto me cayó como un baño de agua helada, de esos que no soporto; un baño de agua fría sorpresivo, que te toca cuando entras a la ducha sin saber que se dañó el calentador y que más, te toca bañarte y que se te congele el alma, una vez más, salir tiritando y buscar el cobijo artificial de la estufa o el cobijo natural del primer rayo de sol cálido que se preste para calentar tus huesos.

Y así, pues, no queda de otra.. dormir con frío, calentándome con la cobija y no contigo, esperando que el día que se aproxime pueda de nuevo disfrutar de la comodidad del agua caliente, para poder disfrutar de una buena temporada sin pensar de nuevo en tí.

10 de mayo de 2009

Mortales van, mortales vienen

La amistad está sobrevaluada, no por la amistad en si, si no porque la gran mayoría de los mortales no tienen idea de cómo valorarla. Sobran los ejemplos de amigos "eternos" que se olvidan al pasar los años, la distancia hace mella y en ese instante se vuelven arena las palabras de Richard Bach sobre el tiempo y la distancia. Sólo aquellos valientes que logran encontrar la manera de sobreponerse a estas dimensiones consiguen conservar algunos atisbos de amistad.
Como de un tiempo para acá casi no tengo tiempo ni ánimos para escribir, resulta que escribo cuando tengo algún sentimiento tan intenso que no puedo expresarlo de cualquier otro modo, así mientras salen las letras se ordenan las ideas y libero lo que me molesta o me incomoda o simplemente me embarga.
Y resulta que mis amistades actuales son un asco. Tan simple como eso, no sé de qué otra forma lo puedo decir, tampoco creo que quiera encontrar otra forma... Quizás sea por el hecho de que son amistades y no amigos, rayando más en compañeros que otra cosa, meros conocidos con quienes termino compartiendo entre 8 a 10 horas de lunes a viernes, incluidos algunos sábados y/o domingos. Luego de un tiempo, cuando pienso que aunque sean mortales merecen una oportunidad, les cedo un voto de confianza solamente para darme cuenta que quizás nunca se enteraron y Plaf! ... ponen la torta conmigo. Lo malo no es que se equivoquen, lo grave es que después de eso, mi forma de verlos se enfila cada vez más hacia la decepción, hacia el verlos como simples humanos más del montón, ese montón que no tiene gracia alguna para que puedan interesarme, es montón que no valoran más que sus propios intereses (como al fin y al cabo, hacen todos los humanos) sin que les importe lo que se ha invertido en ellos, en términos de tiempo, esfuerzo, cariño, empeño, preocupación.

Quizás venga algún "astuto" a decirme que esas cosas se dan sin esperar nada a cambio, y le respondo de una vez que nada más lejos de la verdad: el amor debe ser retribuido con amor, así como la sinceridad con sinceridad y la honestidad con honestidad. La única manera de mantener vivo un embrión es darle abrigo y alimento, es una ley natural y todo en este planeta están sujetos a ella.

Hace mucho tiempo que no lograban despertarme, pero después de una decepción tras otra, finalmente no me queda opción que enviar a K.~ a dormir y tomar el control de sus acciones... Más temprano que tarde veré cómo se quejan de los cambios de actitud, los reclamos por afecto, las miradas acusándome de egoísta, cuando ellos mismos han sido egoístas, hipócritas y poco honestos. Señores, la verdad es hermosa, no es dulce... no es sencilla, pero es la verdad y deberían aprender a usarla más como bandera que entrar en posiciones personales que rayan en lo político. Eso es lo que yo opino, y sé que la mayoría no lo comparte, pero la verdad es que a estas alturas me importa lo que piensen bastante menos que cuando los conocí.

He vivido varias vidas y me lleno de orgullo al decir que a lo largo de ellas he conseguido bellas amistades y uno que otro amigo verdadero, de esos que los cursis llaman "hermanos de alma", pero es un total fastidio tener que conocer a tanto caballo para encontrar una cebra...

Estoy dolida, eso está claro, y me molesta saber que les veré la cara mañana y no entenderán el motivo de mis reacciones por mucho que intente explicarlo. Pero debo agradecer a estos momentos el recordarme mis orígenes, el recordarme que la mayoría de los humanos son plebe y que no merecen la atención ni la energía que se usa en ellos.

En este punto, no estoy muy segura de lo que he escrito hasta ahora, leerlo sería como volver a escribir todo esto y no tengo ganas de hacerlo. Intento evitar que cualquiera de mis alter ego despierten y me estropeen lo que queda de año, pero aunque alguno que otro se salva, estos chicos no ayudan.

Ansío viajar y estar con los de verdad, con esos que están aunque no sea presentes, con esos que de momento sólo puedo leer. Extraños a mis aliens, tanto como sé que me extrañan ellos a mi...

25 de febrero de 2009

Impreciso

Quisiera escribir, siento la imperiosa necesidad de hacerlo, pero simplemente no recuerdo cómo.

Es absurdo, más cuando me pasan por la azotea mil y un cosas que decir, pero luego, frente al teclado, los pensamientos se esfuman, como hadas burlándose del pobre mortal que intenta capturarlas.

en ocasiones anteriores era tan... fluido, sólo debía encontrar el momento para sentarme frente a la PC. A partir de ese instante, las palabras se escribían solas, mis pensamientos se expresaban sin siquiera ser procesados y así, sin más, lograba darle descanso al afán por expresarme.

Ahora no. ahora lo pienso, una y otra vez. Le doy vueltas al mismo asunto, sin pausa, sin prisa, pero en mi caso, parece una noria en la cual sólo suben pasajeros, ninguno baja y se sobrecarga... algún día la rueda se caerá, aunque de momento, sólo parece tambalearse.

No suelo escribir, aquí ni en ningún otro lado, para terceras personas. Escribo para poner en orden las ideas, para drenarlas, que salgan del sumidero y tomen forma y vida propia. Es, finalmente, la manera que el algún momento conseguí para apaciguar a mis "alters", el sitio donde cada uno de ellos, conseguía su tiempo, su espacio, plasmados en algo más que ideas vagabundas.

Ahora me vuelvo racional, pongo más atención en lo que escribo y de tanto pensar en ello, no escribo nada. Una que otra sarta de incoherencias sin mayor fin que el de contestar a la necesidad de escribir, sin dejar, en último caso, que realmente digan lo que desean decir, llegando al punto en que se han callado, han dejado de intentarlo, ya no desean ser escuchados, dichos, gritados, liberados. Mis alters simplemente duermen, a la espera de un universo donde puedan existir nuevamente en plenitud.

Hoy podría hablar de muchas cosas, de cómo le mostré a un dragón que tenía alas y le recordé cómo soltar sus cadenas, sólo para verlo volar y perderse en el firmamento. Podría hablar sobre Ícaro y el por qué vale la pena el precio de caer en tierra, con las alas marchitas, a cambio de poder acercarse al sol. Podría hablar sobra la efímera permanencia de los mortales en esta vida y de cómo los humanos se aferran a lo conocido cuando en las sombras de lo no explorado radican gran parte de las respuestas existenciales. Podría hablar del miedo, de la valentía, de la fuerza que emana de una mirada, del ímpetu, del desasosiego.... podría hablar sin parar, pero no escribir.

Siento que debo obligarme a escribir de nuevo. Mis fantasmas me llaman, quieren ser liberados, desean mostrarme sus pálidos rostros, sus alargados y huesudos dedos, sus fauces inexpresivas. Son ellos al fin y al cabo, los que permitieron que en algún momento comenzara a escribir, donde el no hacerlo es una rebelión contra ellos y contra mi misma, una mordaza auto-impuesta sobre una voz que precisa ser liberada.

16 de febrero de 2009

La Ventana

"El corazón piensa constantemente. Esto no puede cambiarse. Empero, los movimientos del corazón, vale decir los pensamientos, han de limitarse a la situación actual de la vida. Todo pensar que trasciende el momento dado tan sólo hiere al corazón" (I-Ching: Ken)

Esta historia está inconclusa, no porque no haya terminado de escribirla, si no porque de momento parece no tener final; así como parece no tener ni pies ni cabeza, tal como la mente de la cual surgió:


El frío se colaba por la ventana, abierta de par en par a la brisa de la madrugada. A pesar de eso, dormía boca-abajo, con la espalda desnuda y descubierta, tan solo por el placer de sentir en ella el rocío.

Adquirió esa costumbre desde el día en que dejó abierta la ventana para que pudiese entrar su incorpóreo amante; mezcla de ternura, calidez, garras y besos, nunca faltó una sola noche al encuentro.

Llegaba el, volando entre las sombras y guiado por la ténua luz de la luna; puntualmente al oir que esa, su ventana, se abría al fin, volaba en pos de ella donde estaba seguro que estaría esperándole un cuerpo tibio, lleno de deseos y una tan ferviente como sumisa pasión. No podía negarse a ella, no sabía como, ni estaba seguro de querer realmente hacerlo.

Igual le esperaba ella, cada noche, impaciente porque se fueran las horas de luz, para tan solo abrir su ventana y esperar el abrazo de cada noche,

Lo decidió un día, molesta, cansada, cerrar la ventana y encender el Aire Acondicionado a la máxima potencia hasta congelarse... Ahora, de cuando en vez ella abre la ventana algunos instantes y luego la cierra. Otros días el llega a su ventana y se da la vuelta al verla cerrada. Ella por su parte, mira desde dentro, a través de la ventana y espera que algún día el decida tocarla, pasar por ella y al fin, quedarse.